lunes, 7 de abril de 2014

Arrojo mis penas.

A veces me siento vacía, como si mi vida dependiera de un reto. ¿Si no tengo ilusión en vivir por qué seguir? Pienso que lo que hago dia a dia no sirve para nada, que solo pierdo el tiempo, que le hago perder tiempo a otra gente, y eso lo odio. Me siento tan pequeña que todo mi entorno se vuelve enorme y pesado, como si una ballena se tragara un pececillo pequeño y no pudiera salir de ahí, sumido en la oscuridad de la garganta, y que solo ve la luz cuando la ballena le abre las puertas, al final el pececillo acaba pudriendose por dentro, odiando ser un pececillo, odiando el camino que ha escogido.
A veces me pregunto cual es el misero pensamiento que me ha hecho seguir adelante. Al fin y al cabo si pienso así es por que quiero estar bien, ¿no? Pero entonces significa que pienso en mi, que en realidad me quiero cuidar, que sé que necesito ayuda o por lo menos un motivo para dejar atrás la piedra que se interpone en mi camino, ¿qué digo? ¿piedra? ¡Una roca! O quizás una montaña, pero como al intentar escalarla y ver el cielo me canso intentaré perforarla y ver mas allá de esta montaña.

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